
El 20 de junio de 1972 el Siervo de Dios José María Hernández Garnica, ya sin voz para predicar, escribió una meditación para que fuese leída.
Se cumplían 15 años del fallecimiento de Tía Carmen, la hermana de San Josemaría, a quien había tratado desde los comienzos de su vocación, y, lógicamente, la meditación versó sobre el gran servicio a la Obra que Tía Carmen realizó en la administración de las labores domésticas de los primeros Centros, y en el aire de familia, tan propio del Opus Dei, con recuerdos personales de esos primeros años.
D. José María no dejó de aprovechar la oportunidad para hacer notar que todos los que estaban junto al Fundador, eran mucho más jóvenes que él y con pocos años de entrega a Dios, y eran plenamente conscientes de que el peso de la Obra recaía sobre los hombros de san Josemaría.

Seguramente, en la mente de D. José María Hernández Garnica estaría el viaje que 26 años antes, el 20 de junio de 1946, había hecho acompañando a San Josemaría, que debía embarcar en Barcelona en el J.J. Sister, camino de Roma para impulsar la solución jurídica de la Obra.
En los siguientes artículos se amplían los dos aniversarios.
