{"id":220,"date":"2009-12-27T17:42:55","date_gmt":"2009-12-27T17:42:55","guid":{"rendered":"http:\/\/hernandezgarnica.wordpress.com\/?p=220"},"modified":"2026-03-03T20:10:56","modified_gmt":"2026-03-03T19:10:56","slug":"una-familia-cristiana-sabor-de-hogar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/amigosdechiqui.prestigiaonline.com\/fr\/noticias\/una-familia-cristiana-sabor-de-hogar\/","title":{"rendered":"Una familia cristiana: sabor de hogar"},"content":{"rendered":"<h3>Reproducimos unas p\u00e1ginas de <strong>\u00ab\u00a0Apuntes sobre la vida del fundador del Opus Dei<\/strong>\u00ab\u00a0, de Salvador Bernal Explica el sufrimiento y el cari\u00f1o de San Josemar\u00eda ante la enfermedad de D. Jos\u00e9 M\u00aa Hern\u00e1ndez de Garnica y de otros miembros del Opus Dei.<\/h3>\n<figure id=\"attachment_222\" aria-describedby=\"caption-attachment-222\" style=\"width: 186px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/hernandezgarnica.wordpress.com\/wp-content\/uploads\/2009\/12\/barbastro.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-222\" title=\"Barbastro\" src=\"https:\/\/amigosdechiqui.prestigiaonline.com\/wp-content\/uploads\/2009\/12\/barbastro.jpg\" alt=\"\" width=\"186\" height=\"300\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-222\" class=\"wp-caption-text\">El 25 de mayo de 1975 recibe la medalla de oro de Barbastro, ciudad natal de san Josemar\u00eda<\/figcaption><\/figure>\n<p>\u201cMuchas veces \u2013expresa don Jos\u00e9 Luis M\u00fazquiz, uno de los tres primeros sacerdotes del Opus Dei, junto con don \u00c1lvaro del Portillo y don Jos\u00e9 Mar\u00eda Hern\u00e1ndez de Garnica\u2013 he visto al Padre, aun teniendo mucho trabajo, pasarse tiempo junto a un enfermo, d\u00e1ndole visi\u00f3n sobrenatural, cont\u00e1ndole cosas para distraerle, haciendo alguna norma de piedad con \u00e9l\u201d.<\/p>\n<p>En los a\u00f1os setenta, cuando empez\u00f3 a estar muy enfermo don Jos\u00e9 Mar\u00eda Hern\u00e1ndez de Garnica \u2013Mons. Escriv\u00e1 de Balaguer le llam\u00f3 siempre con su apelativo familiar, \u201cChiqui\u201d\u2013, don Jos\u00e9 Luis M\u00fazquiz recibi\u00f3 en febrero de 1972 una carta de don \u00c1lvaro, dici\u00e9ndole que \u201cChiqui est\u00e1 muy mal de salud\u201d, y que quiere \u201cel Padre que te lo escriba yo directamente para que reces\u201d. Al leer esto, don Jos\u00e9 Luis se acord\u00f3 de que, igual que, con la enfermedad de Isidoro Zorzano \u2013como las madres cuando est\u00e1n sus hijos peque\u00f1os enfermos\u2013 el Padre present\u00eda algo grave, antes del diagn\u00f3stico de los m\u00e9dicos. Lo mismo suced\u00eda en esta ocasi\u00f3n: don Jos\u00e9 Mar\u00eda Hern\u00e1ndez de Garnica hab\u00eda ido a Roma y en cuanto el Padre lo vio, lo mand\u00f3 inmediatamente a que le hicieran una revisi\u00f3n m\u00e9dica a fondo.<\/p>\n<p>La v\u00edspera de la Fiesta de la Inmaculada \u20137 de diciembre (le 1972\u2013 muri\u00f3 en Barcelona don Jos\u00e9 Mar\u00eda. Poco despu\u00e9s, don Jos\u00e9 Luis M\u00fazquiz recib\u00eda una carta de Roma:<br \/>\n<strong>Me ha llegado hace unos momentos la doloros\u00edsima noticia del fallecimiento de Chiqui (q.e.p.d.). Bien purificado se nos lo ha querido llevar el Se\u00f1or. No puedo ocultarte que he sufrido \u2013que sufro mucho\u2013, que he llorado.<br \/>\nHaz muchos sufragios por \u00e9l, y pide a todos que los hagan, aunque estoy seguro de que ya no los necesitar\u00e1. Encomi\u00e9ndale \u2013yo lo he hecho desde el primer momento\u2013 todas las cosas que llevamos en e1 coraz\u00f3n, que Chiqui seguir\u00e1 empujando, como ha hecho siempre, muy cerca de la Sant\u00edsima Virgen.<br \/>\nQue est\u00e9s sereno y con paz: el Se\u00f1or sabe m\u00e1s.<\/strong><\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p>As\u00ed en la muerte, como en la vida. Encarnaci\u00f3n Ortega subraya la delicada ternura del Padre: \u201cIntu\u00eda nuestras preocupaciones, nuestro estado de \u00e1nimo\u201d. Y detalla manifestaciones bien concretas de c\u00f3mo hac\u00eda compatible ese cari\u00f1o suyo \u2013materno\u2013 con la energ\u00eda en la correcci\u00f3n y la fortaleza de un padre que sabe exigir a sus hijos, tambi\u00e9n porque los quiere. As\u00ed, cuando llegaban a Roma asociadas de la Obra, generalmente para cursar estudios, se preocupaba de que se les facilitase la ambientaci\u00f3n, especialmente si ven\u00edan de pa\u00edses lejanos, muy distintos: evitarles los rigores del clima, hacer que se incorporasen gradualmente a las comidas italianas, proporcionarles la compa\u00f1\u00eda de personas que hablasen su idioma.<\/p>\n<p>Encarnaci\u00f3n Ortega estaba en Londres en septiembre de 1960. Poco antes, algunas asociadas del Opus Dei hab\u00edan marchado a Osaka y Nairobi. Comenzaban el trabajo apost\u00f3lico de la Obra, como siempre, con muy pocos medios materiales. El Fundador, que por aquellos d\u00edas se encontraba en Londres, sent\u00eda en su coraz\u00f3n la premura de llamarles por tel\u00e9fono para tener noticias directas de ellas. Pregunt\u00f3 cu\u00e1nto costar\u00eda, y calcul\u00f3 que, prescindiendo de otras cosas, podr\u00edan hacer ese gasto. Y lo hizo. Le venci\u00f3 su coraz\u00f3n de Padre.<\/p>\n<p>Pero el cari\u00f1o no exclu\u00eda la fortaleza, que era un modo distinto de manifestar ese cari\u00f1o. Nunca dej\u00f3 de corregir: ni en asuntos de fondo, en que estaban en juego aspectos medulares del esp\u00edritu del Opus Dei, ni en cuestiones menudas, aparentemente sin importancia.<\/p>\n<p>Porque sab\u00eda querer, supo corregir. Sus advertencias no her\u00edan, no aplanaban. Pon\u00eda tal afecto \u2013por en\u00e9rgica y clara que fuera la correcci\u00f3n\u2013, que todos se sent\u00edan queridos, y animados a hacer las cosas bien.<\/p>\n<p>Este afecto determina que el Opus Dei sea familia, fuera de todo eufemismo. Y ese cari\u00f1o alcanza especial\u00edsimamente a las familias de los socios de la Obra.<\/p>\n<p>Fruto de su meditaci\u00f3n del quinto misterio gozoso del Santo Rosario \u2013el Ni\u00f1o perdido y hallado en el Templ\u00f3\u2013, el Fundador del Opus Dei hab\u00eda escrito: <strong>(&#8230;) Y, al consolarnos con el gozo de encontrar a Jes\u00fas \u2013;tres d\u00edas de ausencia!\u2013 disputando con los Maestros de Israel (Le., II, 46), quedar\u00e1 muy grabada en tu alma <\/strong>y en la m\u00eda la obligaci\u00f3n de dejar a los de nuestra casa por servir al Padre Celestial.<\/p>\n<p>Era una obligaci\u00f3n clara, siempre vivida as\u00ed en la Iglesia. Pero tambi\u00e9n, siempre que fuera posible, quer\u00eda el Fundador del Opus Dei que los socios de la Obra que no viv\u00edan con sus padres los acompa\u00f1asen en los momentos duros, al menos \u2013cuando les resultaba imposible estar f\u00edsicamente a su lado\u2013 con su oraci\u00f3n incesante, con sus continuas cartas, o con la compa\u00f1\u00eda de otros socios de la Obra.<\/p>\n<p>Lo vivi\u00f3 as\u00ed. Y ense\u00f1\u00f3 a vivirlo a los m\u00e1s j\u00f3venes, que \u2013por temperamento, casi por ley de vida\u2013 pod\u00edan encubrir el amor y el agradecimiento hacia sus padres con un cierto y aparente \u2013a veces simplemente perezoso\u2013 distanciamiento.<\/p>\n<p>Como anota don Remigio Abad, que desde hace a\u00f1os es capell\u00e1n de Xaloc, obra apost\u00f3lica promovida por el Opus Dei en Hospitalet de Llobregat, \u201cme ense\u00f1\u00f3 a querer a mis padres con un cari\u00f1o m\u00e1s intenso; en varias ocasiones me pregunt\u00f3 \u2013sab\u00eda que yo era perezoso para escribir\u2013: <strong>\u00bfCu\u00e1ntos d\u00edas hace que no escribes a tus padres?<\/strong> \u00c9l los encomendaba cada d\u00eda en la Santa Misa\u2013.<\/p>\n<p>Cuando le hablaban de padres que no acaban de estar contentos de que sus hijos fueran socios de la Obra, era a \u00e9stos, generalmente, y con toda raz\u00f3n, a quienes echaba la culpa. Porque no sab\u00edan ser fieles, en la pr\u00e1ctica, al esp\u00edritu de la Obra. Una madre brasile\u00f1a escrib\u00eda en 1974 a su hijo, despu\u00e9s de conocer a Monse\u00f1or Escriv\u00e1 de Balaguer:<br \/>\n\u201cQuerido hijo:<br \/>\n\u201cDespu\u00e9s de siete a\u00f1os, puedo nuevamente mirarte a los ojos y decirte: realmente fue mejor as\u00ed. Realmente ten\u00eda que ser as\u00ed.<br \/>\n\u201cAhora ya puedo ver una cruz, una iglesia, sin sentir dolor en el coraz\u00f3n. S\u00ed, ahora ya puedo ver que no te me robaron. Que t\u00fa ten\u00edas que marcharte. Y que tu mundo es maravilloso.<br \/>\n\u201cT\u00fa, hijo m\u00edo, eres un privilegiado. \u00a1C\u00f3mo me cambi\u00f3 el Padre! El me devolvi\u00f3 a ti. Y tambi\u00e9n a Dios, a quien ahora puedo amar.<br \/>\n\u201cHijo m\u00edo, procura seguir las ense\u00f1anzas del Padre. Para m\u00ed es como si fuese el mismo Amor de Cristo\u201d.<\/p>\n<p>El coraz\u00f3n del Fundador del Opus Dei era de veras paterno. Por eso comprend\u00eda muy bien los sentimientos de todos los padres. Y por eso ten\u00eda siempre en cuenta a las familias de los socios de la Obra. Cuando las necesidades del trabajo los llevaban lejos, les animaba siempre a que les escribieran con frecuencia, a que les dieran buenas noticias, a que les hicieran part\u00edcipes de su alegr\u00eda: pues la dicha del hijo es lo que m\u00e1s alegra el coraz\u00f3n de unos padres.<\/p>\n<p>Lo vivi\u00f3 as\u00ed, con todos, incluso en los momentos tremendos de la guerra de Espa\u00f1a. Le emocionaba mucho a Enrique Espin\u00f3s Radu\u00e1n, que estuvo unas horas con el Padre en Valencia, en octubre de 1937, cuando pas\u00f3 por all\u00ed camino de Barcelona. Espin\u00f3s fue a despedirle a la estaci\u00f3n con su primo Francisco Botella. De aquella entrevista conserva una impresi\u00f3n de serenidad y de paz, de inmensa confianza en Dios. M\u00e1s adelante Paco se reunir\u00eda con don Josemar\u00eda en Barcelona, y estar\u00eda con \u00e9l hasta cruzarlos Pirineos. Unos meses despu\u00e9s Enrique Espin\u00f3s empez\u00f3 a recibir cartas firmadas por Isidoro, Zorzano d\u00e1ndole detalles sobre sus pasos desde Valencia a Burgos: \u201cEra una muestra de fina caridad conmigo y con los padres de Paco; no hay duda de que lo hac\u00eda por sugerencia del Padre, ya que yo no conoc\u00eda a Isidoro\u201d.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n don Pedro Casciaro tuvo ocasi\u00f3n de experimentarlo por aquellos d\u00edas. Hab\u00eda hablado muchas veces al Fundador de la Obra sobre la vida espiritual de su padre, hombre de virtudes humanas y gran bondad, pero al que su preocupaci\u00f3n por mejorar las condiciones de los obreros le llev\u00f3 a militar en un partido pol\u00edtico que fue derivando hacia posturas cada vez m\u00e1s anticlericales. Dentro de ese ambiente, se retra\u00eda de pr\u00e1cticas externas de la religi\u00f3n. Don Josemar\u00eda animaba a Pedro a invocar confiadamente a la Sant\u00edsima Virgen. En diciembre de 1937, despu\u00e9s de llegar a Andorra, quiso pasar por Lourdes antes de regresar a Espa\u00f1a. Pedro se dispon\u00eda a ayudarle en la Misa que iba a celebrar. Ya al pie del altar, se volvi\u00f3 delicadamente hacia \u00e9l, que estaba arrodillado en la grada, y le dijo en voz baja: \u2013<strong>Supongo que ofrecer\u00e1s la Misa por tu padre, para que el Se\u00f1or le d\u00e9 muchos a\u00f1os de vida cristiana.<\/strong> Don Pedro Casciaro qued\u00f3 sorprendido: \u201cRealmente yo en ese momento no hab\u00eda hecho tal intenci\u00f3n, pero le contest\u00e9 en el mismo tono: \u2013Lo har\u00e9, Padre\u201d.<\/p>\n<p>Cuando acab\u00f3 la guerra, su padre tuvo que exiliarse. Sufri\u00f3 muchas privaciones, pero el Se\u00f1or le movi\u00f3 a vivir como cristiano fervoroso, con una piedad sincera. Durante los \u00faltimos once a\u00f1os de su vida \u2013muri\u00f3 con mucha paz el 10 de febrero de 1960, v\u00edspera de la fiesta de Nuestra Se\u00f1ora de Lourdes\u2013 fue hombre de oraci\u00f3n, de Misa y Comuni\u00f3n diarias. Quiso mucho al Fundador del Opus Dei y era Cooperador de la Obra.<\/p>\n<p>Cuando el Opus Dei creci\u00f3 por el mundo, no disminuy\u00f3 el cari\u00f1o. Es algo que no puede atribuirse a causas humanas: personas de razas y temperamentos muy diversos, que no conoc\u00edan el castellano y quiz\u00e1 nunca hab\u00edan visto f\u00edsicamente a Mons. Escriv\u00e1 de Balaguer, le trataban \u2013le quer\u00edan\u2013 como a aut\u00e9ntico Padre. Y es que era Padre de veras. Lo hac\u00eda notar un destacado pedagogo espa\u00f1ol, V\u00edctor Garc\u00eda\u2013Hoz, que le hab\u00eda conocido en 1939: \u201cUna de las cosas que m\u00e1s me llam\u00f3 la atenci\u00f3n en os \u00faltimos a\u00f1os del Padre fue ver c\u00f3mo en las catequesis multitudinarias, en tertulias de cientos y aun miles de personas, sab\u00eda conversar con aire de intimidad. Es cosa que no me explico sino por una gracia especial de Dios\u201d.<\/p>\n<p>El Fundador del Opus Dei hab\u00eda recomendado y practicado siempre el apostolado personal, de amistad y confidencia. Pero a medida que el desarrollo de la Obra fue haciendo imposible que recibiera y hablara con todos y cada uno de los que quer\u00edan escuchar su ense\u00f1anza, surgi\u00f3 con naturalidad este tipo de tertulias, en algunas de las cuales llegaron a participar m\u00e1s de cinco mil personas en torno a Mons. Escriv\u00e1 de Balaguer. Era llamativo comprobar que nunca resultaban masivas, sino que ten\u00edan el ambiente de una reuni\u00f3n familiar. Todos se sent\u00edan en familia, identificados con quienes iban preguntando o contando cosas: tanto una se\u00f1ora de ochenta a\u00f1os, como un chico de quince; un casado con muchos hijos o una mujer soltera; un obrero, .in profesor universitario o una artista de cine&#8230; Los temas de conversaci\u00f3n surg\u00edan de problemas o inquietudes personales. El Padre manten\u00eda el tono personal, \u00edntimo. Y todos se un\u00edan en la misma preocupaci\u00f3n y recib\u00edan sus respuestas como si se dirigiese a cada uno en particular.<\/p>\n<p>De algunas de esas <em>tertulias<\/em> se conservan im\u00e1genes filmadas en color, con sonido directo. Una sola de estas pel\u00edculas describe mejor que muchas p\u00e1ginas c\u00f3mo era el Fundador del Opus Dei y c\u00f3mo quer\u00eda a todas las personas que se api\u00f1aban a su lado. El 16 de junio de 1974 la reuni\u00f3n fue en un sal\u00f3n enorme del Palacio de Congresos General San Mart\u00edn, de Buenos Aires. Se inici\u00f3 con unas palabras muy breves:<br \/>\n<strong>No os llamar\u00e1 la atenci\u00f3n si os digo \u2013porque os parecer\u00e1 l\u00f3gico\u2013 que yo esta ma\u00f1ana, en la Santa Misa, me he acordado mucho de vosotros; y tambi\u00e9n en la acci\u00f3n de gracias. He pedido al Se\u00f1or por cada uno: por sus preocupaciones, por sus ocupaciones, por sus afectos, por sus intereses, por su salud temporal, material, y por su salud espiritual. Porque os quiero felices. Y me acordaba de que \u00edbamos a parecer aqu\u00ed como una muchedumbre. Ya estamos acostumbrados en el Opus Dei, y sabemos que no somos eso: somos una familia. A los dos minutos de hablar, la muchedumbre se convierte en un grupito. Hablamos con el cari\u00f1o de media docena de personas que se entienden.<\/strong><\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s, un paraguayo se\u00f1al\u00f3 que su madre, de la Obra, hab\u00eda muerto rezando por su Fundador. Una mujer, cuyo marido era del Opus Dei, quer\u00eda saber qu\u00e9 le faltaba a ella para decidirse tambi\u00e9n. Otro estaba preocupado porque, a veces, la intensidad del trabajo profesional hace m\u00e1s dif\u00edcil darle sentido sobrenatural. Luego tom\u00f3 la palabra un socio de la Obra, que estaba all\u00ed con su madre, viuda, inquieta por lo que pudiera ser de su hijo cuando llegase a viejo&#8230;<br \/>\n\u2013Dice que no voy a tener familia&#8230; Y como ella est\u00e1 ac\u00e1, al lado m\u00edo, yo quiero que usted le explique que tenemos familia, que nos queremos mucho, y que adem\u00e1s somos siempre j\u00f3venes, como usted&#8230;<\/p>\n<p>Mons. Escriv\u00e1 de Balaguer ilustr\u00f3 su respuesta con una an\u00e9cdota antigua. Una vez un gran personaje atac\u00f3 a un socio de la Obra, porque \u00e9ste, en el ejercicio de su libertad civil, hab\u00eda manifestado su disconformidad. Entre otras cosas, habl\u00f3 de que este socio de la Obra <em>no ten\u00eda familia<\/em>. Entonces, el Fundador del Opus Dei fue a verle, y le dijo: \u2013<strong>Tiene mi familia; tiene mi hogar<\/strong>. Aquel personaje pidi\u00f3 perd\u00f3n. Y continuaba: <strong>T\u00fa ya sabes que tu hijo tiene familia y tiene hogar; y que morir\u00e1 rodeado de sus hermanos con un cari\u00f1o inmenso. \u00a1Feliz de vivir y feliz de morir! \u00a1Sin miedo a la vida y sin miedo a la muerte! (&#8230;) \u00a1Es el mejor sitio para vivir y el mejor sitio para morir: el Opus Dei! \u00a1Qu\u00e9 bien se est\u00e1, hijos m\u00edos!<\/strong><\/p>\n<p>Muchos apreciaron aquel d\u00eda que all\u00ed \u2013en el Palacio de Congresos\u2013 hab\u00eda sabor de primitiva cristiandad, que vibraba con un solo coraz\u00f3n, con una sola alma, con un \u00fanico afecto. Y entendieron que, verdaderamente, el Opus Dei es hogar, pleno de cari\u00f1o humano y delicadezas santas.<\/p>\n<p>Dos a\u00f1os antes, el 22 de noviembre de 1972, en Barcelona, una chica joven manifest\u00f3 al Padre, en una reuni\u00f3n semejante:<br \/>\n\u2013El otro d\u00eda estuve tambi\u00e9n en una tertulia con usted. Al salir, una amiga me dijo: \u2013\u00bfTe has fijado en esos sacerdotes que estaban con el Padre? Seguro que le han o\u00eddo miles de veces decir las mismas cosas. Y, sin embargo, con qu\u00e9 cari\u00f1o le miraban. ;C\u00f3mo se quiere la gente del Opus Dei!<\/p>\n<p>La respuesta fue r\u00e1pida, inmediata, emocionada:<br \/>\n\u2013<strong>\u00a1Pues s\u00ed! \u00a1Nos queremos! S\u00ed, se\u00f1or. \u00a1Nos queremos! Y es el mejor piropo que nos pueden decir. Porque de los primeros fieles afirmaban los paganos: mirad c\u00f3mo se aman.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reproducimos unas p\u00e1ginas de \u00ab\u00a0Apuntes sobre la vida del fundador del Opus Dei\u00ab\u00a0, de Salvador Bernal Explica el sufrimiento y el cari\u00f1o de San Josemar\u00eda ante la enfermedad de D. 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