
D. José María Hernández Garnica tuvo a lo largo de toda su vida verdadera veneración por D. Álvaro del Portillo. Un botón de muestra es esta carta que le escribió con motivo de sus 40 años, el 11 de marzo de 1954; hace alusión a los problemas de salud que padecía D. Álvaro:
“Te envío una felicitación con todo el cariño en el día de tus cuarenta de este otro cuarentón. Ya sabes cómo te encomendaré, aunque me acuerdo de ti muchas veces, porque hemos recorrido muchas cosas juntos desde el año 35, y por todo lo que has ayudado al Padre en estos últimos años. Me permitirás que te diga que dejes que te cuiden: yo me quedé preocupado cuando estuve en diciembre de no haber tenido «pesquis» para que te cuidasen en serio y después sé que has tenido varios arrechuchos y no creo que todavía nos podamos permitir el lujo de desaparecer del «escenario». Espero que pueda realizarse el plan del Padre y que venga pronto; supongo que podrás venir, así tú descansarás y tendré la alegría doble por estar con el Padre y por darte un abrazo (…). Te repito mis felicitaciones y que le pediré muy especialmente a la Virgen que te haga santo y santo con mucha salud y recibe todo el cariño de este hermano que te quiere” (Madrid, 7 de marzo de 1954).

