Amelia Díaz-Guardamino cuenta:
“En marzo de 1960, la casa de Manchester ya estaba terminada, pero como no era el momento oportuno para recibir estudiantes -para ese curso, naturalmente, ya tenían resuelto su alojamiento-, decidimos aprovecharla para hacer ahí los Cursos de formación de Numerarias, hasta que, en verano, se pudiera tener el primer curso internacional con residentes de otros países. »
« Un grupo de universitarias y algunas directoras del Opus Dei estaban en el edificio recién alquilado de la primera residencia de estudiantes en esa ciudad inglesa, muy afanadas poniendo papel pintado; el frio era intenso y sobre todo la humedad era alta, y además se prolongaba el trabajo y no podían interrumpirlo para que no se estropeara la goma que habían preparado ».
« Estaba cundiendo el desánimo cuando de repente sonó la puerta y apareció Chiqui inesperadamente, pues no estaba oficialmente en Inglaterra. Llegó cargado de cosas: una estufa, un paquete de sándwiches y un termo de té caliente. Cuando se sentaron para descansar y comer alguna cosa, les dijo muy divertido: sois las “reinas de la chapuza”. Ellas rieron con ganas y se dejaron aconsejar por don José María para planear el trabajo en el tiempo previsto, sin perder ni la salud ni los nervios. »
« Supervisaba nuestro trabajo, corrigiendo lo que fuera necesario, que debía ser bastante, porque cuando salía mal, él mismo lo arreglaba. »
D. José María había hecho otros viajes a Manchester, entre otras cosas para dirigir la instalación del oratorio, que no realizó él mismo como lo había hecho en París, pero nos enseñó a Esther y a mí.
