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Los comienzos de su vocación: un martillo y unos clavos

Los comienzos de su vocación: un martillo y unos clavos1 En otoño de 1934, José María Hernández Garnica conoció el Opus Dei y a su Fundador. Nada más llegar a la Residencia de la calle Ferraz, San Josemaría le saludó y le dijo: “¡Hombre, Chiqui, muy bien! Ten, coge este martillo y unos clavos y,


