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La incorporación definitiva. Un beso a los pies
El 19 de marzo de 1936, Álvaro del Portillo renovó su incorporación a la Obra de manera definitiva. Era un breve acto, sencillo y solemne a la vez, en el que san Josemaría tenía entonces la costumbre de besar los pies a sus hijos espirituales, mientras pronunciaba las palabras de la Sagrada Escritura: «quam speciosi


