Hace algún tiempo, me encontraba en una situación económica muy delicada, ya que las reservas se iban acabando. Tenía 2 posibles soluciones: la venta de nuestro piso y la venta de la empresa que iba a ser muy difícil porque la facturación de los últimos años era bajísima. Con la venta del piso se podía conseguir fondos para vivir durante algunos años, dependiendo del precio de venta, pero no serían suficientes para el resto de nuestras vidas, teniendo en cuenta que en la familia somos 3: mi esposa, mi hijo con Síndrome de Down y yo.
Desde el momento en que pusimos ambas cosas en venta decidimos encomendarnos al Siervo de Dios José María Hernández Garnica, rezando todos los días la oración para la devoción privada.
Al poco tiempo encontramos un comprador para el piso a un precio ajustado, pero aceptamos. Sin embargo, la empresa no se vendía. Finalmente encontramos un industrial del mismo sector que quiso comprar. Cuando ya estábamos preparando la documentación este industrial decidió retirar su oferta por una circunstancia provocada por la pandemia. Así pues, tuve que tomar la decisión de cerrar la empresa para evitar más gastos. A la semana siguiente me sorprendió la noticia de que había otra empresa interesada que había contactado un hijo mío.
Iniciamos las conversaciones y en solo 2 meses se realizó la venta con unas condiciones muy interesantes, ya que este hijo se ha incorporado al nuevo accionariado y además se hace responsable de un área de la misma, con un sueldo fijo y yo percibiré una compensación económica, que se calcula en forma de porcentaje sobre las ventas.
Estamos convencidos de la intercesión del siervo de Dios José María Hernández Garnica en la venta del piso, en haber encontrado un estupendo piso de alquiler ubicado muy cerca de las viviendas de 2 de nuestros hijos y con una renta muy razonable y por haber encontrado, no solo un comprador de la empresa, sino también un trabajo muy prometedor para nuestro hijo.

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