San Josemaría, D. Álvaro, Chiqui e Isidoro en Barcelona

El 31 domingo de marzo de 1940, San Josemaría viajó a Barcelona acompañado por D. Álvaro, Isidoro Zorzano y don José María Hernández Garnica. Era la segunda ocasión después de la guerra civil en la que San Josemaría acudía a la ciudad Condal para impulsar la labor apostólica del Opus Dei, todavía muy incipiente. Chiqui se encargó de escribir la relación del viaje.

El viaje en tren fue especialmente cansado, pues venía completamente lleno y a pesar de tener los asientos reservados no pudieron conseguir más que tres. Llegaron a Barcelona a las nueve y media de la mañana y un taxi les llevó al Hotel Internacional, en la Rambla de las Flores, frente al Liceo, donde se alojarían durante su estancia.

Tras asistir a la misa que celebró San Josemaría volvieron al hotel e comenzaron las gestiones para localizar personas conocidas. Pero esa mañana sólo pudieron quedar con dos; uno de ellos, Alfonso Balcells, comió con ellos. Por la tarde, D. Álvaro, Chiqui e Isidoro prosiguieron las gestiones y entrevistas. Mientras tanto, San Josemaría acudió al obispado, para entrevistarse con Mons. Miguel de los Santos Díaz Gómara, Administrador Apostólico de la diócesis de Barcelona, que le recibió con especial cariño y mostró su afecto por la labor apostólica del Opus Dei. Siendo obispo auxiliar de Zaragoza, había conferido a San Josemaría el subdiaconado, el diaconado y el presbiterado.

Al día siguiente, 1 de abril, san Josemaría celebró misa en la iglesia de Santa María del Pi, a la que asistieron D. Álvaro, Chiqui e Isidoro. Después fueron al Paseo de Gracia, pues habían quedado con varios conocidos. El hecho es que no se presentaron a la cita, quizás porque estuvieron en el desfile militar que se celebraba en Barcelona aquel día, primer aniversario del final de la guerra. Ante esa eventualidad decidieron dar una vuelta para conocer Barcelona, y estuvieron viendo la Sagrada Familia, Pedralbes y la Exposición.


Esa tarde -según recoge José Maria Hemández Garnica en su relato- acudieron al hotel tres o cuatro de los muchachos conocidos y, por su parte, D. Álvaro fue a buscar a Rafael Termes al “Oro del Rhin”, un gran bar situado en la Gran Vía, esquina Rambla Catalunya, que ya no existe. Sería su primera conversación con San Josemaría, quien se interesó por sus inquietudes y le animó a confiar en Dios, que -como le gustaba repetir a San Josemaría- nunca se deja ganar en generosidad. Las palabras de San Josemaría disiparon las dudas de Rafael y en ese momento se decidió a entregar su vida a Dios, en el Opus Dei, para servicio de la Iglesia. Era la primera vocación en Barcelona.

Isidoro regresó a Madrid esa misma noche, pues debía trabajar en las tareas de administración de la Residencia de Jenner.
El martes, 2 de abril, D. Álvaro y Chiqui asistieron a la misa que celebró San Josemaría en la iglesia de los Capuchinos de Pompeya (C/. Diagonal esquina Riera de Sant Miquel). Después de desayunar en el hotel vino a ver a San Josemaría un antiguo compañero de estudios. A continuación, como no localizaron a otra persona que tenían interés en ver, decidieron ir a rezar a la Basílica de Nuestra Señora de La Merced.

En lo que quedaba de mañana pasearon por algunas librerías de la zona ofreciendo a los encargados la venta de “Camino”, cosa que aceptaron enseguida.
Y a las doce del mediodía salieron en tren, de la estación de Paseo de Gracia, hacia Valencia, a donde llegaron tras un viaje con algunos contratiempos. Chiqui fue a dormir en El Cubil, el piso de la Obra en la ciudad, y San Josemaría y D. Álvaro a un hotel, porque esa noche no había sitio para todos en la casa.
