Un viernes al mediodía, al volver a casa después del trabajo pasé por el supermercado para comprar dos cosas que hacían falta para la comida. Compré y fui a casa a comer.
A media tarde salí con mi hermana a hacer la compra semanal, y me di cuenta de que no llevaba el monederito rojo en el que llevo el dinero, la tarjeta del banco, la tarjeta sanitaria y el documento nacional de identidad.
Volví a casa y estuve buscando mucho por toda la casa, y también por casa de mi sobrina, que vive en el mismo edificio que yo, y donde había estado antes de salir a comprar. Ella y sus hijos (todos muy pequeños) estuvieron buscando… todo sin éxito.
Entonces me puse a pedirle a Don José María que, por favor, encontrara el monederito rojo con todos los documentos.
Así pasé el viernes por la tarde, sábado, domingo, lunes, y el martes por la mañana recibo una llamada del banco diciéndome que allí estaba una señora que había encontrado algo mío; yo enseguida le dije: “mi monederito rojo”, y me dijo que sí, así era. Me dijo el nombre de la señora, que lo tenía en su tienda, en tal dirección…y me dio el número de teléfono de la señora. Me puse tan contenta, que lo primero que hice fue entrar a una Iglesia a dar gracias por la evidencia del favor que me había hecho Don José María!
Por la tarde llamé a la señora, y se puso su hijo pero me dijo que podía pasar por la tienda en el horario comercial.
Fui a la tienda, con unos bombones en agradecimiento, pero tampoco estaba la propietaria y me atendió una dependienta. Le dije que iba a recoger un monederito rojo que habían encontrado y le pregunté cómo había ido a parar a su tienda (que estaba en la acera de enfrente al supermercado al que había ido al mediodía). Ella me dijo que lo encontró un chico y se lo entregó a ellas.
El monederito estaba intacto, tenia todo, hasta las moneditas, la lotería primitiva, las tarjetas…
Le agradecí mucho a la señora que me atendió, le entregué los bombones que les llevaba, y también le entregué una estampa de Don José María, le expliqué que cuando me di cuenta de que había perdido el monederito, le pedí a él que lo encontrara intacto, y así fue, y quería que ella lo conociese y le pudiese pedir favores también.
RTR, Barcelona, 22-IV-2014

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