Necesitaba comprarme varias prendas de ropa y lo había ido retrasando. La tarde en que terminaban las rebajas tuve una reunión en la iglesia de Santa María de Montalegre, precisamente para impulsar la devoción a D. José María Hernández Garnica. Al acabar vi que me quedaba un pequeño margen de tiempo hasta la siguiente cita. Me dirigí a Chiqui en confianza y le dije: “te he dedicado este tiempo a difundir tu devoción; ahora ayúdame tú a hacer estas compras en un santiamén.” (He de decir que me agobia ir de tiendas).
Sin pensarlo dos veces, entré en unos grandes almacenes y en apenas media hora pude comprar las tres cosas que necesitaba: a pesar de que había muchísima gente, todas las dependientas me atendieron al momento, me ayudaron a elegir y las tallas eran las adecuadas.
Y además, a buen precio. Al salir le di las gracias a Chiqui por este detalle de amistad y le prometí escribirlo. He tardado dos meses, pero al final he cumplido: aquí está el escrito.

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