Gente rezando en la tumba de Don Chiqui

Disponibilidad y desprendimiento de los cargos

Noviembre de 1955
Noviembre de 1955

Desde su juventud, por la lesión renal que padecía, había tenido una salud delicada, pero no por ello dejó de llevar una vida normal, o realmente quiso llevar vida normal a pesar de sus dolencias. Como resaltaba Francisco Ponz en su testimonial:

“Siempre fue un buen enfermo, en el sentido de que no se oponía a las prescripciones médicas, procuraba dar el menor trabajo posible a quienes le atendían, no solicitaba ningún plato especial, no mostraba impaciencias, ni se veían en él lamentaciones o gestos de mal humor; al contrario, con frecuencia convertía sus dolencias en ocasión de comentarios jocosos, divertidos”.

Con ocasión de una de las operaciones del cáncer de piel, volvió a manifestar su total disponibilidad y desprendimiento de sus cargos de gobierno en el Opus Dei. Se lo escribía a san Josemaría desde Colonia el 5 de marzo de 1962:

“Aunque creo que voy bien después de mi operación, para mí es imposible saber cómo quedaré de salud después. Los cargos son servicio y, por tanto, creo que debo ponerlo a su disposición. Padre, bien entendido que con esto lo único que quiero es dejar libertad para hacer lo que más convenga. Yo estoy dispuesto a trabajar donde sea y con lo que sea”.

vid. Roturando los caminos, José Carlos Martín de la Hoz, Ed. Palabra 2013

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